El módulo diseña la campaña, recoge la autoevaluación y la valoración de cada persona, exige la audiencia y la motivación que pide la ley, calibra a quienes evalúan y reparte la bolsa de productividad. Personal, jefaturas y personas evaluadas, cada uno en su papel.
En la plataforma MyGov, junto a RPT y Capítulo 1 · También instalable en local en tu Ayuntamiento
El problema que resuelve
Una evaluación que no se negocia, que no se motiva o que se cierra sin oír a la persona no aguanta un recurso. Este módulo ordena el procedimiento entero y no deja saltarse los pasos: las garantías no son un recordatorio, son condiciones para poder seguir.
Tres papeles, los mismos datos
El servicio de personal lo ve todo. La jefatura valora a los suyos desde «Mi equipo». Cada persona rellena su autoevaluación y consulta su resultado en «Mi evaluación». Nadie escribe en el bloque del otro, y nadie puede figurar como su propio evaluador: el módulo lo impide.
Las garantías, exigidas por el módulo
La campaña no sale de «Diseño» si no consta la negociación de los criterios (art. 37.1 del EBEP). La evaluación no se cierra sin practicar la audiencia —entre diez y quince días, art. 82 de la Ley 39/2015—, sin responder las alegaciones y sin motivar las valoraciones extremas. Las fases vencidas se comprueban de verdad, no de palabra.
Calibración y productividad
La calibración compara la media, la dispersión y el recorrido de cada evaluador y de cada unidad con la media general, y lee el resultado en claro. La productividad se reparte por los puntos del tramo alcanzado, corregidos por jornada y meses de servicio efectivo, y es provisional mientras quede una evaluación sin cerrar.
Qué incluye
De «Mi evaluación» a los ajustes: esto es lo que se ve al abrirlo.
Lo que ve cada empleado al entrar: su autoevaluación —competencias, objetivos, logros, dificultades, apoyo que necesita— y su resultado.
Las personas a las que evalúa quien entra, con sus evaluaciones a mano para valorar, motivar y anotar la entrevista.
El estado de la campaña: avance, media general, distribución y avisos de lo que falta.
Una por ejercicio, con la negociación y la publicidad de los criterios, el calendario de fases, la ponderación, la bolsa y los efectos en carrera, formación y provisión.
Competencias por familias, con peso relativo, evidencias y un descriptor conductual por nivel. Las que están en uso necesitan al menos el descriptor más bajo y el más alto.
Unidad, puesto, grupo, vínculo, jornada y evaluador de cada persona. Nadie puede figurar como su propio evaluador, y se pide no incorporar datos que no sean imprescindibles.
Una ficha por persona y campaña: autoevaluación, valoración, garantías, firma y reclamación, con el botón «Generar evaluaciones pendientes» para abrir la campaña de una vez.
Los sesgos por evaluador y por unidad, la distribución por tramos y el reparto de la bolsa, provisional hasta que la última evaluación se cierra.
Los documentos emitidos anotados, la ayuda, la base normativa y los parámetros: escala, tramos, umbrales de calibración, días de audiencia y de reclamación.
Dos maneras de tenerlo
El módulo es el mismo: cambia dónde vive y con quién trabaja.
Los tres papeles se distinguen por el usuario con el que se entra, y en la plataforma esos usuarios son los de tu entidad: cada jefatura ve a su equipo y cada empleado consulta lo suyo desde el navegador, junto a RPT y Capítulo 1.
Las evaluaciones son de lo más sensible que maneja un ayuntamiento. Si tu política de datos exige tenerlas en casa, el módulo se instala en un equipo de la entidad y funciona por sí solo.
Preguntas frecuentes
Porque no consta la negociación de los criterios, que exige el artículo 37.1 del EBEP. Es deliberado: una campaña sin negociación previa nace recurrida. En cuanto se marca la negociación y la publicidad de los criterios, la campaña avanza.
La autoevaluación es de la persona evaluada; la valoración, de su responsable. Ninguno escribe en el bloque del otro. Y nadie puede evaluarse a sí mismo: el módulo lo impide cuando coinciden la persona evaluada y quien evalúa.
Porque falta la audiencia, porque una valoración extrema está sin motivar o porque los pesos de los objetivos no suman 100. El módulo dice cuál de las tres es. Cuando el acta está firmada, la evaluación pasa a «Definitiva».
No: son los puntos con que cada tramo participa en el reparto de la bolsa, corregidos por jornada y meses de servicio efectivo. El Pleno fija la cantidad global y la Alcaldía la asignación (art. 5 del RD 861/1986); el módulo prepara la propuesta, no la aprueba.
Que su media se aparta de la general por encima del umbral fijado en Ajustes. Es un indicio para la sesión de calibración, no una corrección automática: la calibración señala, y las valoraciones las revisan las personas.
Quien evalúa, la persona evaluada y el servicio de personal. Son datos especialmente sensibles y el módulo está montado sobre esa idea: cada papel entra por su puerta y ve lo suyo.
Pide una demostración con datos de ejemplo: una campaña desde el diseño, una evaluación con su audiencia y el reparto de la bolsa, en una sesión de una hora.
La demostración se hace sobre una entidad de ejemplo, sin datos reales.